Dios ha muerto. El hombre ha muerto.

Hace algunos a√Īos atr√°s las ¬ęfiguras¬Ľ sociales de el cura, el m√©dico, el maestro, los jueces eran enaltecidas, admiradas e intocables. Estas nos daban seguridad, y por lo tanto, tranquilidad. El avance de la tecnolog√≠a, y en consecuencia, de las comunicaciones permiti√≥ el acceso a una gran masa de informaci√≥n a la gran mayor√≠a de las personas. Posibilidad en la actualidad de enterarse de los principales acontecimientos de hechos reales en cualquier rinc√≥n del mundo casi al instante; el acercamiento a la lectura de los resultados de investigaciones cient√≠ficas de las universidades m√°s importantes; conocimiento de los grandes debates de los cient√≠ficos en los congresos profesionales;¬† llegada a todo clase de libros, de reflexi√≥n filos√≥fica, psicol√≥gica, cr√≠tica, etc. Todo ello ha llevado a la sociedad a darse cuenta de que ¬ęDios ha muerto¬Ľ como dijo Nietzsche, y que ¬ęel hombre ha muerto¬Ľ como se concluye de la lectura de Foucault. Es decir, ya no hay un aval de alguien superior creador de todo y que todo lo ve, controla y juzga haciendo justicia pero tampoco tenemos la garant√≠a de la Raz√≥n humana. Dios nos falla, Dios y la Raz√≥n son puestos en jaque,a la vez. Por lo tanto, tambi√©n sus representantes humanos en la tierra.

Esta realidad nos lleva a una gran incertidumbre, a vivir un momento social, pol√≠tico que nos inquieta. Nos desconcierta y angustia. Decimos ¬ęel mundo se ha vuelto loco¬Ľ cuando escuchamos noticias desconcertantes y aterradoras cada d√≠a. El cura ya no es confiable, el m√©dico se equivoca, el maestro no todo lo sabe, la ciencia cambia de opini√≥n, los jueces ¬ęson humanos¬Ľ, y los pol√≠ticos… bueno de los pol√≠ticos no hace falta decir nada. La confianza en el Hombre Unitario y Universal del humanismo de la modernidad se ha roto.

 

¬ŅQu√© podemos hacer ante esta situaci√≥n cr√≠tica en que nos hallamos?

 

Pues bien, creo que no hay una √ļnica respuesta a√ļn a esto; y por eso vemos surgir cada d√≠a diversas alternativas de ¬ęsalvaci√≥n¬Ľ: nuevas religiones, medicina alternativa, una vuelta a la naturaleza como salvadora, hoy las plantas y los animales son ¬ęenaltecidos¬Ľ, lo mejor que tenemos para muchos. El problema es que las plantas y los animales no son de nuestra especie y necesitamos volver a creer en ella, por un lado, para que no desaparezca pero, principalmente, porque tenemos que convivir con ella. Vivimos en sociedad y eso es inevitable.

No es casualidad que cada vez cueste más decidir tener hijos, que se cuestione si vale la pena ser padres, que se estén construyendo robots que sustituyan al humano en casi todo.

¬ŅC√≥mo volver a creer en el Ser Humano? ¬ŅA confiar en la sociedad en que vivimos? No ser√© yo quien tenga la soluci√≥n pero me parece que debemos partir del reconocimiento de que somos imperfectos. La Unidad del Hombre, no es tal. No somos totalmente conscientes de nosotros mismos como creemos, ni completamente due√Īos de nuestros actos, desde el descubrimiento del inconsciente freudiano. Esta fue la gran herida narcisista que provoc√≥ Freud y por la cual, muchas veces, se le conden√≥ al no entenderse que esto no conlleva que no seamos responsables de nuestras conductas. No somos id√©nticos ya que cada regi√≥n geogr√°fica, cada cultura nos hace diferentes, y nos cuesta aceptar esa diferencia y tomarla como algo positivo que suma. Al contrario, hay racismo, xenofobia… La diferencia nos molesta porque no nos permite vernos en ese espejo; s√≥lo queremos ver a otros iguales por culpa del vehemente narcisismo que nos posee, contra el que hay que luchar.

Soy imperfecto; soy diferente; soy bueno y malo; soy fuerte a veces, y d√©bil,otras; acierto y me equivoco; amo pero tambi√©n puedo odiar… Es imprescindible aceptar estas contradicciones propias del ser humano, luchar con uno mismo para que prevalezca la parte positiva. Verlas tambi√©n en el otro, frente a mi, para comprenderlo.
Pero sólo reconociendo primero que existen en mí, podré lograrlo. No hay otra Garantía.

Amén.