FILIACION Y RUPTURA DE FREUD CON LA CIENCIA DE SU TIEMPO

¬ęLa originalidad Freudiana es sobre todo visible en la l√≠nea imaginaria en que subvierte el lenguaje de su tiempo sin dejar de decir-lo suyo.¬Ľ 1

Paul-Laurent Assoun 

I

La cita pertenece al texto: ¬ęIntroducci√≥n a la Epistemolog√≠a Freudiana¬Ľ del mencionado autor, y el presente escrito consiste en un recorte sucinto del recorrido por dicha obra, en la que se rescata la importancia de una genealog√≠a de la constituci√≥n del saber freudiano. Iremos sum√°ndole la postura de Jos√© Perr√©s, autor a quien en su libro: ‚ÄúEl Nacimiento del Psicoan√°lisis (Apuntes cr√≠ticos para una delimitaci√≥n epistemol√≥gica)‚ÄĚ, lo encontramos ante el mismo tema coincidiendo en algunos puntos con Assoun, critic√°ndolo en otros y, adem√°s, aportando significativas precisiones.

Como punto de partida de este trayecto, contamos ya en el prefacio del libro con una s√≠ntesis del fundamento de la denominaci√≥n ¬ęEpistemolog√≠a Freudiana¬Ľ de la siguiente manera: ¬Ľ … no entendemos de ning√ļn modo por epistemolog√≠a freudiana una epistemolog√≠a general que tomar√≠a a Freud como argumento, tema o material. Lo que est√° en juego no es una epistemolog√≠a que buscar√≠a en Freud una referencia que luego se tratar√≠a de generalizar o de formalizar. As√≠ pues,no se trata de utilizar aportaciones freudianas para inferir de ellas una epistemolog√≠a, que se valdr√≠a por consiguiente de Freud. Nuestro prop√≥sito es mucho m√°s positivo: extraer la identidad freudiana, considerada en su idiosincrasia hist√≥rica, te√≥rica y pragm√°tica, averiguando sus or√≠genes, sus fundamentos y sus finalidades¬Ľ.

Desde esta perspectiva hablaremos de filiaci√≥n y ruptura de Freud a la episteme de su tiempo. Decir filiaci√≥n no implica abolir lo in√©dito freudiano, pensando a Freud, de cierta manera, ¬ępegado¬Ľ en alg√ļn momento a los modelos de su √©poca. De ning√ļn modo fue as√≠. Cualquier lector de la obra de Freud puede descubrir en ella a alguien que de ninguna manera quedar√≠a cristalizado en un saber ya dado sino, por el contrario, nos encontramos frente a un autor que siempre va mucho m√°s all√°. Freud fue un creador.

Es fundamental como idea directriz no olvidar que los creadores, viven en un delimitado tiempo y lugar, y all√≠ surgen sus ideas. Crean algo a partir de algo. Como manifiesta Louis Althusser en su texto ¬ęFreud y Lacan¬Ľ, refiri√©ndose a la posible ambig√ľedad de algunos t√©rminos freudianos de los que se tomaron los revisionistas de la obra de Freud haciendo del Psicoan√°lisis un biologismo, psicologismo o sociologismo: ¬ę… que se vio obligado, como todo inventor, a basar sus descubrimientos en conceptos te√≥ricos ya existentes y, por lo tanto, pensados para otros fines, es tambi√©n muy comprensible. (¬ŅAcaso Marx no se vio obligado tambi√©n a basarse en ciertos conceptos hegelianos?). Nada de esto puede sorprender a un esp√≠ritu un poco ducho en la historia de las ciencias nuevas – y preocupado por encerrar lo irreductible de un descubrimiento y de su objeto en los conceptos que expresaron en su nacimiento y que, inactualizados por el progreso del conocimiento, pueden posteriormente enmascararlo¬Ľ.

¬ęFreud fue un sujeto inmerso en una √©poca con caracter√≠sticas cient√≠ficas espec√≠ficas, con sus maestros, sus lecturas e inevitablemente influido consciente e inconscientemente por √©stos, para desde all√≠ emerger con su propia voz y decir lo suyo propio: el inconsciente freudiano, el Psicoan√°lisis. Donde se produce substancialmente la ruptura realizada por Freud, revolucionario en la teor√≠a freudiana, all√≠ debemos delinear lo que llamar√≠amos una epistemolog√≠a espec√≠fica, la freudiana, que hace a su manera singular de producir esta disciplina¬Ľ.

Respecto al concepto de ¬ęruptura¬Ľ es interesante la cita de Canguilhem que realiza Perr√©s en su libro: ¬ęConviene pues admitir como indispensable un uso adecuado de la recurrencia y una educaci√≥n atenta a las rupturas. El investigador de rupturas cree a menudo, al modo de Kant, que un saber cient√≠fico se inaugura por una ruptura √ļnica, genial. El efecto de ruptura es presentado a menudo como global, afectando la totalidad de una obra cient√≠fica. Ser√≠a necesario develar dentro de la obra de un mismo personaje hist√≥rico las rupturas sucesivas o las rupturas parciales. En una trama te√≥rica ciertos hilos pueden ser totalmente nuevos, mientras que otros son extra√≠dos de antiguas texturas. Las revoluciones cop√©rnicas y galileanas no se han hecho sin conservar la herencia … ¬ę. Y el autor de ¬ęEl Nacimiento del Psicoan√°lisis¬Ľ, finaliza este punto de su libro diciendo que la obra de Freud tiene estas caracter√≠sticas de rupturas y continuidades y, por lo tanto, no puede analizarse el surgimiento del Psicoan√°lisis como un ¬ęcorte radical¬Ľ, y que aquellas -rupturas- se dieron a trav√©s de ¬ępermanentes resignificaciones¬Ľ que hacen a la singularidad de la creaci√≥n freudiana.

Desde esta l√≠nea de pensamiento podemos entender que Paul-Laurent Assoun, en su texto proponga el desarrollo de los fundamentos epistemol√≥gicos e hist√≥ricos del psicoan√°lisis freudiano, partiendo de las caracter√≠sticas del pensamiento cient√≠fico de la √©poca en que Freud lleva adelante su obra. No podemos dejar de mencionar, lo escrito por Jos√© Perr√©s en el mismo libro elogiando la tarea de Assoun: ¬ęPor otra parte, todos los autores provenientes de distintas hermen√©uticas que se acercaron al Psicoan√°lisis buscando reflexionar epistemol√≥gicamente sobre √©l, fincaron sus conceptualizaciones exclusivamente en la dimensi√≥n interpretativa del an√°lisis, poniendo en tela de juicio absoluta su ¬ęenerg√©tica¬Ľ, la que deber√≠a ser reformulada totalmente, por ser simplemente un lastre del contexto cient√≠fico de Freud, una verdadera curiosidad que, en su an√©cdota, pod√≠a servir tan solo para recordar el pasado superado de las ciencias¬Ľ. Quien ha roto estas reductoras lecturas, a
mi entender, ha sido Paul- Laurent Assoun quien con sus invalorables trabajos, nos enfrenta a la originalidad del Psicoan√°lisis, a su especialidad tan problem√°tica de la que hay que extraer su epistemolog√≠a¬Ľ.

II

Introduci√©ndonos ya en los fundamentos del Psicoan√°lisis Freudiano, expuestos en ¬ęIntroducci√≥n a la Epistemolog√≠a Freudiana¬Ľ, Assoun comienza ubic√°ndonos en el momento y contexto hist√≥rico de su surgimiento.
Europa de principios de siglo, en esos momentos se debat√≠a entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias del hombre o del esp√≠ritu. La diferencia se plantea espec√≠ficamente en funci√≥n de los m√©todos utilizados por cada una de ellas: el explicar y el comprender-interpretar (hermene√ļtica). Esta oposici√≥n tajante se ha denominado hist√≥ricamente ¬ęla querella de los m√©todos¬Ľ.
En los primeros momentos de su teorizaci√≥n, Freud, se confronta a dicha ¬ęquerella¬Ľ y toma posici√≥n respecto de d√≥nde ubicar a la naciente teor√≠a psicoanal√≠tica dentro de esta rigurosa clasificaci√≥n de las ciencias. El va a decir que el Psicoan√°lisis es una
ciencia de la naturaleza, pero no en oposici√≥n a las ciencias del esp√≠ritu sino como rechazo a la ¬ęquerella de los m√©todos¬Ľ, rechazando esta oposici√≥n para √©l inexistente. Sin embargo, ante esta aparente, indiferencia de Freud, √©l marcar√° su originalidad epistemol√≥gica ya que toma a la interpretaci√≥n ( Deutung) como una explicaci√≥n; en realidad, el problema se esclarece si tenemos en cuenta que el t√©rmino alem√°n Deutung no es totalmente equivalente al espa√Īol, interpretaci√≥n, sino que el mismo liga la interpretaci√≥n a la explicaci√≥n.

Pero as√≠ como el Psicoan√°lisis, en ning√ļn momento, es una hermen√©utica en el sentido del comprender (como m√©todo de las ciencias del hombre), tampoco es una explicaci√≥n de las causas (como m√©todo de las ciencias de la naturaleza, o sea como explicaci√≥n de causas generales, universales) sino que se trata del m√©todo de interpretaci√≥n en cuanto explicaci√≥n, b√ļsqueda del sentido.

Como escribe Freud en ¬ęLa Interpretaci√≥n de los Sue√Īos¬Ľ: ¬ęLa Deuntung de un sue√Īo consiste en determinar su Bedeutung, su significaci√≥n¬Ľ. En relaci√≥n a este punto, Perr√©s destaca las palabras de Assoun al respecto y dice: ¬Ľ’Si bien es indiscutible que en el centro de la disciplina naciente existen conjuntamente una problem√°tica energ√©tica y una teor√≠a del sentido, Freud nunca las separ√≥¬Ľ. Y lo cita a continuaci√≥n: ¬ęFreud no se pasea de una a otra tratando de mantenerlas juntas ( … ) esto es lo que importa pensar cabalmente para asumir la identidad freudiana y sacar consecuencias ( … ) naturalismo y hermen√©utica est√°n unidos en Freud como un solo y mismo lenguaje. Esa es la realidad epist√©mica freudiana que hay que pensar en su propio lugar¬Ľ.

Para Freud el Psicoan√°lisis es una ¬ęNaturwissenschaft¬Ľ, ciencia de la naturaleza, es m√°s no existe ciencia que no sea ciencia de la naturaleza; por lo tanto, si el Psicoan√°lisis es ciencia es ciencia de la naturaleza. Esto es lo que se denomina un monismo radical, como caracter√≠stica de la epistemolog√≠a freudiana. Diferente es la postura de Wundt que ante la pretensi√≥n de cientificidad de su Psicolog√≠a recurre a la Fisiolog√≠a para darle estatuto cient√≠fico, quedando atrapado en un dualismo entre las dos posturas y como una instancia intermedia.

Freud toma esta postura de su filiaci√≥n a los maestros de su √©poca, los anatomofisi√≥logos: Helmholtz, Brucke, y Du Bois-Reymond, con su postulado fisicalista. Estos quer√≠an imponer su verdad: ¬ęS√≥lo las fuerzas f√≠sicas y qu√≠micas, excluyendo a cualquier otra, act√ļan en el organismo. Lo org√°nico s√≥lo es experimentable seg√ļn el m√©todo fisicoexperimental¬Ľ. Este reduccionismo conlleva que no hay lugar espec√≠fico para lo humano como materia de estudio en s√≠ mismo; el hombre ser√≠a un organismo a estudiar dentro de los par√°metros de lo fisicoqu√≠mico; por lo tanto las Ciencias del Hombre como tal, no tienen cabida. Freud se hallaba inmerso en estas ¬ęverdades¬Ľ hasta la construcci√≥n e irrupci√≥n de su objeto de estudio. Perr√©s escribe: ¬ęLo que resulta llamativo es que Freud, seguramente, no desconoc√≠a la pol√©mica en cuesti√≥n, entre ciencias de la naturaleza y ciencias del esp√≠ritu. Sin embargo, en ning√ļn momento se preocupa por pronunciarse al respecto. Para √©l era tan natural que un cient√≠fico y una ciencia se inscribiera dentro de las ciencias naturales, de las que extrae todos sus modelos epist√©micos, que un pronunciamiento de esa naturaleza sal√≠a sobrando¬Ľ. Y agrega: ¬ęPero Freud tambi√©n arriba a un m√©todo hermen√©utico que, por ejemplo, en el campo de los sue√Īos, lo acerca a una nueva forma de conceptualizar lo que siglos de tradici√≥n popular y ¬ęno cient√≠fico¬Ľ hab√≠an efectuado: interpretar los sue√Īos. Y Freud parece no ver contradicci√≥n alguna, y articula o armoniza, sin conflictuarse te√≥ricamente, los dos modelos metodol√≥gicos, considerados m√°s opuestos, en una s√≠ntesis que muestra su originalidad epistemol√≥gica¬Ľ.

En el apartado sobre el fundamento agnosticista, Assoun vuelve a la tesis que ha planteado al final de su libro anterior, ¬ęFreud, la pshilosophie et les pshilosophes¬Ľ, seg√ļn se enuncia: ¬ęFreud puede simult√°neamente y sin contradicci√≥n afirmar la cientificidad del saber anal√≠tico y profesar un agnosticismo, o sea afirmar un l√≠mite absoluto al conocimiento¬Ľ. Es decir, plantea que el Psicoan√°lisis es una ciencia de la naturaleza, y a la vez, que el objeto de estudio del Psicoan√°lisis es el inconsciente, y que este es ¬ęla cosa en si¬Ľ, utilizando t√©rminos kantianos, o sea lo incognoscible. Dice que si esto se puede sostener es porque ambas l√≠neas convergen y se ajustan en un referente epistemo1√≥gico que debemos rastrear en los postulados del fisi√≥logo Emile Du Bois-Reymond, quien desarrolla un agnosticismo apoyado en la teor√≠a Kantiana del l√≠mite del conocimiento, quien llega a Freud a trav√©s de su maestro Br√ľcke, ex-colega de aquel.

Adem√°s en aquel momento surge ¬ęuna psicolog√≠a sin alma¬Ľ, o sea conforme a las ciencias de la naturaleza, renunciando a las especulaciones metaf√≠sicas sobre al alma. Por esto el agnosticismo es fundamental como postulado para una psicolog√≠a cient√≠fica de este tipo. Cuando Freud plantea que el objeto de estudio del Psicoan√°lisis es el inconsciente y que este es ¬ęla cosa en s√≠¬Ľ, utilizando t√©rminos kantianos, reconociendo en ello a lo incognoscible entra en estos par√°metros, pero Freud no se va a conformar con ese aval agnosticista, sostiene que esos procesos inconscientes se traducen en los fen√≥menos, constituyendo una transobjetividad que requieren un procedimiento de conocimiento espec√≠fico: la metapsicolog√≠a. Citando a Assoun, ¬ęTomemos nota simplemente de que el trabajo de construcci√≥n metapsicol√≥gico se requiere para superar en el fondo la contradicci√≥n entre la exigencia fenomenal inherente al psicoan√°lisis, Naturwissenschoft, y la transobjetividad que trata. Esto significa que con la metapsicolog√≠a se nombr√≥ la identidad epistemol√≥gica freudiana¬Ľ.

III

Assoun comienza la segunda parte de su libro con los fundamentos hist√≥ricos de la metapsicolog√≠a freudiana. Perr√©s, al respecto dice que la identidad epist√©mica freudiana, est√° dada por la meta psicolog√≠a, neologismo necesario creado- por Freud. Originalidad de la teorizaci√≥n freudiana que Assoun analiza desde el ¬ęPhantasieren¬Ľ y dice: ¬ęAs√≠ la punta extrema de la especulaci√≥n metapsicol√≥gica desemboca en una actividad de fantasmalizaci√≥n. La √ļltima definici√≥n de metapsicolog√≠a (1937) menciona expl√≠citamente el nexo de racionalidad y de lo imaginario¬Ľ. Luego cita a Freud que le habla a Fliess sobre su trabajo (1895): ¬ęDurante estas √ļltimas semanas, he dedicado a ese trabajo cada uno de mis minutos libres. Todas las noches, entre las 11 y las 2, no he hecho m√°s que imaginar (phantasieren), transponer (ubersetzen), adivinar (errater) – y s√≥lo me deten√≠a cuando me topaba con una absurdidad o cuando ya no pod√≠a m√°s¬Ľ. ¬ęFanthasieren¬Ľ se relaciona tanto con la especulaci√≥n como con la teorizaci√≥n. A favor de esta manera de hacer ciencia, Assoun, escribe: ¬ęLa tarea cient√≠fica exige llegar hasta el l√≠mite de lo absurdo y del agotamiento – de la cosa en s√≠, por as√≠ decirlo – para volver a empezar el trabajo como si fuera posible rebasar el l√≠mite. Es una tarea ingrata – que en algunos d√≠as de 1895 da deseos a Freud de jugar bolos o recoger setas m√°s bien que continuar – pero que se reanuda indefinidamente por el placer mismo inherente al Phantasieren¬Ľ.

Metapsicolog√≠a que introduce tres dimensiones de un mismo objeto de estudio – el inconsciente-, estas son: primero, lo t√≥pico, luego lo din√°mico y; por √ļltimo, lo econ√≥mico. Este ordenamiento tiene fundamentos hist√≥ricos, seg√ļn Assoun, y cada uno de ellos se referencia en un modelo te√≥rico determinado del cual luego se despegan dando lugar a lo original freudiano. Seguidamente, entonces, Assoun analiza el proceso que va desde la anatom√≠a a la t√≥pica freudiana, partiendo del modelo bruckiano como el primer tiempo de su genealog√≠a de la obra de Freud.

A continuación, a los fines de este breve recorrido sólo enumeramos las características identificatorias de la epistemología freudiana allí analizadas detalladamente.
‚ÄĘ A Freud, primero le interesa la estructura (t√≥pica), luego el funcionamiento. En sus a√Īos en el laboratorio de Br√ľcke, si bien era de fisiolog√≠a, √©l se inclinaba m√°s a la anatom√≠a y la histolog√≠a.
‚ÄĘ El joven Freud no se inclinaba hacia la experimentaci√≥n, sino que hac√≠a t√©cnicas de procedimientos.
‚ÄĘ Siempre le interes√≥ el hecho aislado, no le interesaba generalizar estad√≠sticamente; esto se relaciona con la singularidad de la cl√≠nica como tecn√©.
‚ÄĘ Hubo una transferencia de la pr√°ctica de la forma y los procedimientos de la materialidad anat√≥mica (anatomofisolog√≠a), al terreno de la cl√≠nica, al s√≠ntoma d√≥nde act√ļan lo simb√≥lico y el fantasma, manteniendo la misma actitud positiva. Considerando al s√≠ntoma como el material de la ¬ęobjetividad¬Ľ cl√≠nica. En este aparente abismo entre ambos terrenos, se pone de manifiesto la parad√≥jica mixtura de continuidad e in√©dito, en el trabajo de Freud.
‚ÄĘForma posicional de objeto de Freud, en estos momentos: la ¬ęfenomenot√©cnica¬Ľ (concepto bacherlardiano), que se diferencia de una perpectiva experimental. La t√©cnica anat√≥mica no s√≥lo permite construir el objeto. Delimitar un problema primero es precisar la t√©cnica que posibilita su investigaci√≥n.
‚ÄĘ El descubrimiento de la cl√≠nica para Freud se da con Charcot, aunque ya se hab√≠a asomado a la misma a trav√©s del caso Anna O. y de su relaci√≥n con Brouer. Su pasaje por la Salpetriere, provoca una fisura insalvable con el modelo neuropatol√≥gico con el que ven√≠a trabajando aunque no lo desterra totalmente.
‚ÄĘ El camino desde la histolog√≠a del sistema nervioso a la neuropatolog√≠a, y luego hacia la neurosis, donde nace el Psicoan√°lisis, no fue lineal: a la vez que Freud est√° convencido de la interpretaci√≥n psicol√≥gica de la neurosis y en contra de la interpretaci√≥n anat√≥mica de su maestro Meynert, sigue investigando sobre anatom√≠a cerebral dentro de los par√°metros cient√≠ficos de la teor√≠a anatomopatol√≥gica del cerebro – aunque este ¬ęexiliado¬Ľ ya del Instituto de neurolog√≠a de la Facultad, luego del informe presentado en la Sociedad M√©dica de Viena al regresar de Par√≠s y de su pol√©mica con Meynert.
‚ÄĘ Assoun habla all√≠ de un ¬ębarroco epistemol√≥gico¬Ľ para explicar esta aparente contradicci√≥n en la forma de trabajar de Freud: ¬ęEl encuentro de estilos heterog√©neos compuestos en una totalidad en que esa heterogeneidad es constituyente; entonces se puede hablar de barroco en la medida en que esa heterogeneidad act√ļa en la frontera de tradiciones dispares. Pero s√≠ adem√°s, el barroco es por s√≠ s√≥lo un estilo nuevo que no agota la suma de sus componentes, profundamente original, es una raz√≥n m√°s para que el Psicoan√°lisis se instituya como barroco epistemol√≥gico¬Ľ.
‚ÄĘ En la concurrencia de la neuropatolog√≠a y la psicopatolog√≠a cl√≠nica, va a emerger un nuevo objeto: una teor√≠a general de la neurosis. Construcci√≥n de un campo epist√©mico nuevo, que da como resultados un objeto de estudio propio, el inconsciente. Que, a la vez, conlleva la exigencia de la edificaci√≥n de una Psicolog√≠a nueva que se ¬ęconfiesa¬Ľ carta a carta con Fliess, donde existe la necesidad de nombrarla con un neologismo ¬ęmetapsicolog√≠a¬Ľ, all√≠ est√° la identidad epist√©mica freudiana. Seg√ļn Assoun este nombre: queda prohibido en el discurso publicado y aparece el de ¬ęan√°lisis ps√≠quico¬Ľ y ¬ęPsicoan√°lisis¬Ľ. No desarrollaremos aqui el an√°lisis que realiza el autor en referencia a la utilizaci√≥n de estos diferentes t√©rminos.
‚ÄĘCuando Freud en distintos momentos y lugares de su producci√≥n te√≥rica establece el esquema del aparato ps√≠quico, la primera t√≥pica, Assoun, sostiene que aunque reniegue de que el mismo se corresponde con un lugar anat√≥mico, sostiene que Freud deja planteada expresamente la posibilidad de que existe y que alg√ļn d√≠a se determine el mismo. El autor trata aqu√≠ de establecer los paralelos ente la anatom√≠a y la t√≥pica y pareciera que insiste con que Freud arrastra de cierta manera, restos del modelo anatomofisiol√≥gico de sus referentes hist√≥ricos, no pudiendo desprenderse del todo de los mismos.

Luego, analiza el segundo tiempo que sería el proceso que va de la tópica a la dinámica: el modelo herbartiano.

¬ęLa din√°mica freudiana se alimenta en √ļltima instancia de un modelo que fue edificado en una tradici√≥n de la Psicolog√≠a alemana que se remonta hasta principios del Siglo XIX, a Herbart¬Ľ, dice Assoun, y all√≠ desarrolla sint√©ticamente algunos puntos del modelo herbartiano, el cual le llega al joven estudiante, Freud, a trav√©s de la lectura del manual de Psicolog√≠a de Lindner, y adem√°s a trav√©s de Brentano, de la asistencia a los cursos y seminarios que este dictaba en la universidad, cuyos desarrollos sobre la Psicolog√≠a se apoyaban, expl√≠citamente, en algunos puntos, sobre las teorizaciones de Herbart. Analiza la teor√≠a de la multiplicidad de representaciones de Herbart, (que este da como respuesta al problema planteado por su maestro Fichte, en cuanto a la diferencia del Yo y del No Yo), su concepci√≥n del afecto como lo que nace de una lucha de fuerzas interrepresentacionales y esto implica una din√°mica. Agrega la idea de quatum para designar la realidad del afecto. Finalmente, concluye: ¬ęHerbart, constituye, pues, un eslab√≥n determinante entre los dos macizos: t√≥pica-anat√≥mica y econ√≥mica-f√≠sica. Introduce en el modelo metapsicol√≥gico la dimensi√≥n propiamente psicol√≥gica gracias a su mediaci√≥n, la teor√≠a central del conflicto – que designa en el registro t√≥pico, la oposici√≥n de los lugares ps√≠quicos- se dinamiza¬Ľ.

Y, por √ļltimo, el tercer tiempo, el traspaso de la din√°mica a la econ√≥mica: el modelo fechnero-helmholtziano. La dimensi√≥n econ√≥mica remite directamente a lo cuantitativo, esto es una necesidad de la Psicolog√≠a cient√≠fica del Siglo XIX. Wundt, con la creaci√≥n de su laboratorio de Leipzig, en 1879 se hab√≠a impuesto la exigencia de medici√≥n de los fen√≥menos ps√≠quicos, esto era posible y un requisito indispensable para incorporar a la Psicolog√≠a en los par√°metros de las ciencias naturales, para ello recurre a la fisiolog√≠a. Tema pol√©mico en esos momentos, en cuanto a si es posible medir los hechos ps√≠quicos. Freud, sumergido en esta √©poca, hace su aporte, cuando habla de econom√≠a de las ¬ęcantidades¬Ľ dice que se trata de una ¬ęestimaci√≥n relativa de su magnitud¬Ľ, apuntando hacia el problema de la subjetividad que toda la teor√≠a de la libido tiende a superar.

Otro aspecto importante de los desarrollos de esa √©poca, era el de la ¬ęduraci√≥n de los actos ps√≠quicos¬Ľ. Esto fue examinado por los fisi√≥logos que fueron maestros de Freud: Helmholtz, Du Bois-Reymoncl, Exner (este √ļltimo, recordemos, era asistente junto con Fleischl Marxow del laboratorio de Br√ľcke). Otro nombre importante que aparece aqu√≠ es Fechner, fundador de la psicof√≠sica, tambi√©n ocupado en estos temas. Assoun marca que los principios fundamentales de la energ√©tica derivan directamente de la energ√©tica fechneriana, su ¬ęprincipio de constancia-inercia¬Ľ, planteado en el ¬ęProyecto … ¬ę, de 1895. M√°s a√ļn, cuando m√°s tarde Freud plantea su principio de placer, menciona en ¬ęMas All√° del Principio de Placer¬Ľ, de 1920 a Fechner quien hab√≠a planteado con anterioridad el principio de placer y el desplacer, desde 1848. Assoun, finalmente aqu√≠ dice: ¬ęFreud no tendr√° en ning√ļn, momento la sensaci√≥n de tomar conceptos de la f√≠sica y de la fisiolog√≠a: no har√°, como se ve en particular en el ¬ęProyecto … ¬Ľ de 1895, m√°s que administrar su bien, por as√≠ decirlo, pues es indudable que el esquema en√©rgetico formaba parte de su dote cient√≠fica¬Ľ. Tambi√©n Helmholtz, es un modelo muy importante, representante de la fisiolog√≠a del momento, ¬ę√≠dolo¬Ľ de Freud. Junto con Mayer, defienden dos posturas del energitismo diferentes, aunque el concepto de energ√≠a todav√≠a no estaba en todo su auge, porque a√ļn se hablaba de fuerzas. No entraremos en detalles de estas diferentes posturas, s√≥lo diremos que ambas marcan la tendencia de la √©poca de considerar a la representaci√≥n energ√©tica como una extensi√≥n de la concepci√≥n mec√°nica.

Mayer sostiene un dualismo de ¬ęfuerzas¬Ľ (nunca habl√≥ expl√≠citamente de ¬ęenerg√≠a¬Ľ, si bien la interpretaci√≥n extremista del energitismo de finales de siglo, traducir√° ¬Ľ fuerza¬Ľ por ¬ęenerg√≠a¬Ľ deformando esta teor√≠a), y de las ¬ęmaterias¬Ľ complementado por la necesidad de continuidad; con una subordinaci√≥n de las fuerzas a la materia y manteniendo una separaci√≥n tajante entre el orden material y el din√°mico, sustentando un dualismo moderado, la din√°mica refuerza la mec√°nica sin rechazarla.

La din√°mica de Helmholtz, en vez de sostener este dualismo, hace la distinci√≥n entre dos clases de fuerzas: ¬ęlas fuerzas vivas¬Ľ (la fuerza produce actualmente movimiento) y las ¬ęfuerzas de tensi√≥n¬Ľ (fuerzas en estado latente, que tiende a provocar movimientos), unificando los fen√≥menos f√≠sicos. No hay m√°s que fuerzas, ya sea en estado vivo o latente. Helmholtz le llega a Freud por un lado a trav√©s de su maestro Br√ľcke, que se relacionaba con aquel en la Sociedad de F√≠sica de Berl√≠n; y por otro lado, compartiendo con Fliess esa admiraci√≥n por este ¬ęmaestro¬Ľ. Assoun concluye que, ¬ęeste energitismo a√ļn impregnado de fe en el modelo mec√°nico es el que pasar√° en el energitismo freudiano¬Ľ, una energ√©tica no energetista.

A la muerte de. Helmholtz, Wilhelm Ostwald, surge como el c√©lebre predicador del energetismo. Assoun lo cita cuando escribe sobre por qu√© se daba esta postura (energ√©tica no energetista) que pareciera contradictoria: ¬ęEn cuanto a saber si, en √ļltimo an√°lisis, se llegar√≠a a una concepci√≥n mec√°nica del universo, o si la noci√≥n de energ√≠a es m√°s elevada y m√°s general que la de fuerza mec√°nica, este es un problema cuya soluci√≥n no preocupaba a los esp√≠ritus de la √©poca. Este problema no s√≥lo no se discut√≠a, sino que ni siquiera se planteaba. Esto se debe a que en los medios cient√≠ficos, el materialismo mec√°nico se consideraba como inatacable … ¬ę. Ostwald, adem√°s solicita a Freud que colabore con un art√≠culo en su Revista ¬ęAnnalen der Naturphilosophie¬Ľ, lo cual era un honor en esa √©poca. Pero Freud, si bien acepta, nunca escribe ese art√≠culo; esta ambivalencia en la actitud de Freud es un analizador que toma Assoun, y antes se pregunta, ¬ŅPor qu√© Ostwald se interesa en Freud? Y encuentra la respuesta analizando que todas las referencias a la energ√©tica en los textos de Freud justifican ese inter√©s ya que Ostwald, que ve a la energ√≠a como elemento fundamental de todas las cosas reales, m√°s a√ļn llega a ser una Weltanshauung de la energ√©tica, hasta esboza una historia de la civilizaci√≥n basada en ella, en alg√ļn momento se ocupa de los fen√≥menos energ√©ticos en los procesos ps√≠quicos, es decir, dice que hay una energ√≠a nerviosa, ps√≠quica. Y encontrar√≠a en Freud un apoyo a ese energitismo psicol√≥gico. ¬ęCarga, descarga, abreacci√≥n, quantum de afecto, libido: el vocabulario freudiano encuentra sin cesar esa connotaci√≥n energitista¬Ľ, sostiene Assoun.

Volviendo entonces al principio, cuando hablamos de la ambivalencia de Freud ante esta invitaci√≥n de Ostwald. El autor reconoce dos motivos, por un lado: que aquel propulsaba un verdadero apostolado del energetismo, y Freud ve√≠a en esta figura que se ocupaba de √©l, tanto la marca del reconocimiento como el riesgo al sometimiento que pondr√≠a en peligro la autonom√≠a del Psicoan√°lisis, de ¬ęsu obra¬Ľ. Por otro lado, una cuesti√≥n netamente te√≥rica en relaci√≥n a la concepci√≥n que tiene Freud de la energ√≠a y que difiere de la de Ostwald. Como dijimos antes, este llega a realizar una concepci√≥n totalizadora del mundo basado en la energ√≠a, y sabemos la oposici√≥n de Freud a esta actitud en un cient√≠fico, por lo tanto, ve en el llamado de Ostwald la amenaza de ser ¬ęc√≥mplice¬Ľ de esta postura doctrinal. Freud, dentro del campo del energitismo, toma como referentes a Helmholtz, del que se separa Otswald.

Si demarcamos el sentido en Freud de energ√≠a, √©l habla en t√©rminos de una dualidad: ¬ęenerg√≠a libre¬Ľ y ¬ęenerg√≠a ligada¬Ľ perteneciente cada una de ellas a dos procesos ps√≠quicos, el inconsciente y el preconciente-conciente, respectivamente. Y esto estar√≠a en paralelo con las polaridades que establec√≠a las teor√≠as f√≠sicas y fisico-fisiol√≥gicas del momento: ¬ęenerg√≠a cin√©tica/energ√≠a est√°tica¬Ľ, ¬ęenerg√≠a actual/energ√≠a potencial¬Ľ. Es decir, del energitismo mitigado o mecanicismo energ√©tico como lo llama Otswald para diferecniarse de √©l. Si bien Freud se√Īala a Breuer como autor de esta distinci√≥n (energ√≠a libre/energ√≠a vinculada), ante la postura de este Freud aparecer√° distanciado en tanto tomar√≠a una postura m√°s energisista. Breuer al distinguir las dos formas de energ√≠a ¬ęquiescente¬Ľ y ¬ęcin√©tica¬Ľ, posici√≥n mecanicista, no concede prioridad a la energ√≠a cin√©tica, para √©l lo fundamental es el estado quiescente de la energ√≠a ya que solamente cuando se ha estableci√≥ un cierto nivel de energ√≠a esta puede circular libremente. Entonces, Freud se diferencia por su reconocimietno de la superioridad de la energ√≠a libre, m√≥vil y la consideraci√≥n del segundo principio de la termodin√°mica de transformaci√≥n de la energ√≠a, que permite diferenciar tipos de energ√≠as (cal√≥rica, qu√≠mica, etc) y que en Freud debe leerse como libremente m√≥vil..

Ante la postura de Ostwald, se manifestar√° como m√°s mecanicista, se interesa m√°s en entender el substrato mec√°nico de las transformaciones de la energ√≠a. Cuando utiliza la noci√≥n de ¬ętrabajo¬Ľ, caracterizando de esta manera el factor cuantitativo de la pulsi√≥n, se le podr√≠a, dice Assoun, aplicar la definici√≥n que Mach ten√≠a de energ√≠a: ¬ęEse algo indestructible que caracteriza la diferencia entre de dos estados f√≠sicos (ps√≠quicos) y cuya medida es el trabajo mec√°nico realizado durante el paso de un estado a otro (de ese proceso)‚ÄĚ67

Veamos el verdadero sentido que cobra este concepto en la producci√≥n de Freud, este habla en t√©rminos de procesos, √©l no toma a la energ√≠a como lo m√°s importante en s√≠ mismo, sino que habla de procesos ps√≠quicos que pueden considerarse energ√©ticos. ¬ęLa energ√≠a freudiana sirve para nombrar una caracter√≠stica procesal de tipo diferencial cuyo aspecto cualitativo no es sino el indicio de un proceso mec√°nico cuantitativo. EL energitismo proporcionar√° a la construcci√≥n metapsicol√≥gica su dimensi√≥n econ√≥mica para caracterizar los procesos inconscientes. Pero ese modelo de desciframiento nunca se impostasiar√° en doctrina energisista¬Ľ, finaliza Assoun este punto.

foto antigua de Sigmund Freud y Colegas

IV

Luego del interesante y amplio recorrido que realiza Assoun en su libro, del cual s√≥lo hemos tocado fugazmente algunos puntos, concluye diciendo que ¬ęEl Psicoan√°lisis se concibe como ese intervalo imaginar√≠a que explora un espacio transitorio … ese cruce de la t√≥pica, de la din√°mica y de la econ√≥mica inacabadas. Vive de esa falta de conclusi√≥n¬Ľ.

Paul-Laurent Assoun finaliza su libro con este cap√≠tulo, denominado: ¬ęDe la conformidad de los lenguajes a lo in√©dito del objeto¬Ľ, y concluye con ¬ęLa subversi√≥n del lenguaje por el objeto¬Ľ que marcar√≠a lo propio freudiano, el descubrimiento del inconsciente. All√≠ dice: ¬ęEl Psicoan√°lisis naci√≥ como un benjam√≠n, a la sombra de sus hermanas mayores: anatom√≠a, fisiolog√≠a, f√≠sica y qu√≠mica. En el esp√≠ritu de Freud, nunca hubo la intenci√≥n de crear de cabo a cabo su material t√©rmino l√≥gico y conceptual. Resulta imposible volver virgen el cerebro: por tanto, todo saber anal√≠tico se reflejar√° forzosamente en las estructuras y los procedimientos concebidos por la ciencia de su tiempo y codificados en los modelos epistemol√≥gicos de sus maestros. Freud jam√°s transgredi√≥ la Ley del Padre en el campo del saber. Por tanto, habr√° que reconocer con resignaci√≥n o contento la huella indeleble de esa Ley en la realizaci√≥n de ese saber. Y esta investigaci√≥n apenas comienza. Pero he aqu√≠ la ganancia inesperada de ese conformismo epistemol√≥gico: en el trazado de esa repetici√≥n, se trama algo colosalmente in√©dito. La recuperaci√≥n del lenguaje paterno sirve para subvertir su objeto. Este contraste ha sido percibido desde hace tiempo: Freud no habla como dice. Esto significa que dice lo in√©dito del inconsciente con una palabra que pertenece a otros …. ¬ę

Como lo mencionamos al principio de este art√≠culo, leyendo el libro de Perr√©s ya mencionado (¬ęEl nacimiento del Psicoan√°lisis: Apuntes cr√≠ticos para una delimitaci√≥n epistemol√≥gica¬Ľ), nos encontramos que el mismo plantea que habr√≠a que diferenciar Epistemolog√≠a freudiana de epistemolog√≠a de Freud, siendo este √ļltimo t√©rmino el adecuado para definir el trabajo que realiza Assoun en su libro ya que la epistemolog√≠a freudiana, no quedar√≠a abarcada satisfactoriamente dentro de aquel texto. Para Perr√©s, lo que se denominar√≠a epistemolog√≠a freudiana – partiendo de la concepci√≥n de que cada disciplina tiene su propia epistemolog√≠a, con sus m√©todos y formas de conceptualizaci√≥n te√≥rica espec√≠ficas y que no existe un criterio de cientificidad general para delimitar que es ciencia de lo que no lo es (como lo toman los positivistas)- ser√≠a lo original freudiano de su descubrimiento, teorizaci√≥n y su cl√≠nica m√°s all√° de sus referentes y modelos te√≥ricos del momento, esto √ļltimo abarcar√≠a lo que ser√≠a una epistemolog√≠a de Freud.

Esa especificidad del Psicoan√°lisis de Freud est√° dada, como dice Perr√©s, indiscutiblemente, por ¬ęel descubrimiento paulatino
y doloroso de su propio inconsciente¬Ľ que marc√≥ todo su ¬ęciencia¬Ľ. Plantea una discontinuidad entre epistemolog√≠a de Freud y epistemolog√≠a freudiana; esta √ļltima con la inclusi√≥n del sujeto de la ciencia cambiar√≠a tangencialmente a la epistemolog√≠a de las ciencias y a la gnoseolog√≠a ya que trasciende al sujeto del conocimiento pensado invariablemente desde la conciencia, e introduce al sujeto del inconsciente con la consecuente implicancia del saber inconsciente dentro de la teor√≠a del conocimiento. En este punto, ubica la cr√≠tica a Assoun, diciendo que √©l no pudo ver esto, posiblemente porque justamente √©l es un fil√≥sofo y no un psicoanalista. y siempre que se habla de una disciplina, nunca se tiene en cuenta los aspectos subjetivos de
67- Los paréntesis son nuestros.
su creador; si bien se reconoce la importancia de este aspecto luego es dejada de lado, en el momento de ponerse a reflexionar sobre la misma. Esta es su especificidad epist√©mica, porque √©l fue ¬ęel sujeto de la ciencia psicoanal√≠tica¬Ľ, m√°s all√° de sus posturas epistemol√≥gicas expresadas en distintos momentos de su obra donde habla de una ciencia sin sujeto. En esta oposici√≥n quedar√≠a bien delimitado lo que ser√≠a una epistemolog√≠a de Freud y una epistemolog√≠a freudiana que va m√°s all√° y, a veces, en oposici√≥n con lo que declara el mismo Freud como su postura ante la ciencia y lo que fueron sus referentes y modelos te√≥ricos, pero que hacen a la originalidad de su producci√≥n. M√°s all√° de esta cr√≠tica, como vimos anteriormente, Perr√©s, rescata de Assoun su planteo de que el Psicoan√°lisis no necesita una epistemolog√≠a desde fuera que le de identidad cient√≠fica sino que tiene la propia que debe ser vista desde adentro mismo del Psicoan√°lisis freudiano; y, encontraremos all√≠ una nueva forma de hacer ciencia y reflexionar sobre ella.

Creemos, como dice Perrés, que es muy importante la diferenciación Рaunque no absoluta, porque es interesante también ver la interrelación, el entrecruzamiento entre ellas- entre epistemología de Freud y epistemología freudiana. Esta distinción nos permite pensar, y en este caso diferenciándonos de Perrés, quien sostiene que el trabajo de Assoun es más bien una Epistemología de Freud, que estos dos planos de análisis epistemológico se con funden permanentemente en la obra de Assoun (o los trabaja indistintamente), y esto la vuelva a veces, a nuestro parecer, sino contradictoria al menos confusa, no observándose, claramente, emerger lo inédito freudiano; pareciera que en ciertos momentos esto se manifestara plenamente pero, luego, como el autor vuelve al plano de lo que sería una epistemología de Freud, lo inédito se opaca.

Como afirma Perr√©s, desde la perspectiva de la epistemolog√≠a de Freud (las fuentes epistemol√≥gicas de Freud, sus modelos, sus maestros, su expresiones sobre la teor√≠a de la ciencia y de la investigaci√≥n), y desde una lectura ¬ęsuperficial¬Ľ, podr√≠amos ver en la obra de Freud, como pretenden algunos autores, una postura empirista y positivista, a lo largo de toda su obra, donde hace continuas referencias a que el Psicoan√°lisis se apoya en la experiencia, en la observaci√≥n, en la rigurosidad del m√©todo; la ciencia constituida sobre la interpretaci√≥n de la empiria, los conceptos siempre son vagos, imprecisos y s√≥lo luego de la experimentaci√≥n se afirmar√°n o modificar√°n. Pero, desde el plano de una epistemolog√≠a freudiana, es decir, desde su forma de hacer ciencia, de su originalidad, siempre m√°s all√° de sus expresiones, y a veces en contradicci√≥n con ellas, y haciendo una lectura donde contextualicemos correctamente los problemas, esto cambia radicalmente, y la obra de Freud se complejiza desde la mirada epistemol√≥gica. Tomando al ¬ęsujeto de la ciencia¬Ľ, sabemos que no podemos fiamos, totalmente, de la propia evaluaci√≥n, de todo creador sobre el proceso de su labor y de su obra. Freud est√° muy distante de un empirismo, para comprobarlo basta con considerar sus ¬ęconstrucciones auxiliares¬Ľ, como √©l los llama, que fueron sus conceptos fundamentales, que aunque ¬ęimprecisos¬Ľ, ¬ęprovisorios¬Ľ, ¬ędescartables¬Ľ, nunca los abandon√≥, si bien fue modificando alguno de ellos, nunca los sustituye totalmente, y persisten simult√°neamente, originales modelos y sus variaciones.

Citando a Perr√©s, quien viene sosteniendo este discurso¬Ľ dice puntualmente: ¬ęIgualmente si los conceptos fueran tan pocos importantes como pareciera afirmarlo, poco sentido tendr√≠a una frase como la siguiente en la que Freud delimita cuales son los pilares te√≥ricos del Psicoan√°lisis, en forma m√°s categ√≥rica y excluyente: ¬ęLos Pilares B√°sicos de la Teor√≠a Psicoanal√≠tica‚ÄĚ. El supuesto de que existen procesos an√≠micos inconscientes; la admisi√≥n de la doctrina de la resistencia y de la represi√≥n, la apreciaci√≥n de la sexualidad y el Complejo de Edipo: he aqu√≠ los principales contenidos del Psicoan√°lisis y las bases de su teor√≠a y quien no pueda admitirlos todos no deber√≠a contarse entre los psicoanalistas¬Ľ (Freud, ‚ÄúDos art√≠culos de enciclopedia …‚ÄĚ , 1923).¬Ľ

Un gran abanico de cuestiones interesantes, planteadas por estos autores, queda abierto para seguir analizando en posteriores trabajos.

BIBLIOGRAFIA

-Assoun, Paul Laurent ¬ęIntroducci√≥n a la Epistemolog√≠a Freudiana¬Ľ, Siglo XXI Editores, M√©xico, 1985.
-Perr√©s, Jos√©: ¬ęEl nacimiento del Psicoan√°lisis: Apuntes cr√≠ticos para una delimitaci√≥n epistemol√≥gica¬Ľ, Coedici√≥n: Editorial Plaza y Jan√©s y/o Plaza y Vald√©z, UAM- Xochimilco, M√©xico, 1988.
-Altthusser. Louis: ¬ęFreud y Lacan¬Ľ, Ed. Anagrama.
-Freud, Sigmund: ¬ęObras Completas¬Ľ, Amorrortu editores, Bs. As.
Escrito por la psicóloga Claudia Alberto Fermanelli