Una relación de pareja tóxica, ¿la mía lo es?

Pareja pensativa sentada en cada punta de un banco. Una relación de pareja tóxica

El amor, como sentimiento, es fundamental en el ser humano para poder sobrevivir, ya que es un ser social por naturaleza, aunque debemos evitar Una relación de pareja tóxica. Es decir, que desde que nacemos dependemos de otras personas; en primer lugar, de nuestra madre o quien cumpla su función y, sucesivamente, de las demás personas. De hecho, un hijo que fue deseado, esperado, amado antes de nacer tendrá, psicológicamente, una base más sólida para ser feliz a lo largo de su vida, y esta condición de la primera infancia, marcará sus futuras relaciones sociales desde lo afectivo, así como su autoestima.

Por todo esto, podemos entender que, en una relación de pareja, el amor como sentimiento es la base de un vínculo sólido y sano, siempre que no intervengan otros factores que la transformen en una relación tóxica.

El amor siempre lleva a una vida feliz y no es para sufrir, que no nos engañen, si sufres, estás inmersa una relación de pareja tóxica. Eso no quiere decir, que no haya piedras en el camino. La relación de pareja pasa, casi inevitablemente, por momentos de conflictos, malos entendidos, desgaste, etc., que siempre deben ser puntuales, pasajeros en el tiempo y superables, para determinar que no se trata de un problema más profundo, que la pareja ya no puede funcionar y que no estemos ante una relación tóxica.

Es muy importante destacar, que existe una delgada línea entre una relación de pareja tóxica y lo que podría ser un maltrato psicológico. Por ello, ante la duda, siempre se debe recurrir a la búsqueda de ayuda profesional, o, en principio, de las personas que nos rodeen, familiares y amigos. Considerando a las instituciones oficiales que están en la labor de asesorar, apoyar y rescatar a las personas que estén sufriendo maltrato.

Algunos indicadores para detectar una relación de pareja tóxica.

Se tienen que dar varias de las siguientes señales para pensar que estás en un vínculo tóxico, siempre que se sostengan o repitan en el tiempo, y que perturben el desarrollo cotidiano de tu vida.

Si es así, deberías replantearte la relación que estás teniendo, ya que estas viviendo una relación de pareja tóxica, e intentar un cambio profundo en la misma, pensando que no es una relación sana y debes hacer algo al respecto lo antes posible. Plantarle cara a la situación, armándote de valor, cosa que a veces es difícil por el estado anímico en que te deja, pero siempre hay algún momento en el que te encuentres con más fuerzas para tomar esa decisión de acción, para buscar tu bienestar que es lo que más importa.

Insisto, hay que tener cuidado y no confundir una relación de pareja tóxica con estar ante una situación de maltrato psicológico; si es así, siempre hay que buscar apoyo tanto en nuestro entorno afectivo y/o con un profesional especializado.

Analiza detenidamente cada uno de los siguientes puntos con la mayor objetividad posible:

  • Comunicación conflictiva: cada día una discusión, falta de acuerdo para casi todo. No hay escucha, ni comprensión. Hay malas contestaciones, mal humor, gestos desagradables…
  • Aislamiento social: casi sin darte cuenta te vas alejando de tus amistades, y hasta de tu familia que sueles ver con menor frecuencia y/o sin acercamiento, ni buena comunicación.
  • Control abusivo y celos obsesivos: el otro está siempre pendiente de todo lo que haces, controla tus llamadas y mensajes, con quien estuviste, qué hablaron, qué dijiste… Celos constantes por todo, pro la manera que miras a otras personas, de dirigirte a ellos, etc.
  • Identidad debilitada: comienzas a sentir que tienes falta de autoridad sobre tu vida, no tomas decisiones propias, todo lo consultas con tu pareja o, directamente, sólo haces lo que el otro dice y decide. Tú sólo obedeces. Crees que no tiene valor tu opinión. Te adaptas y tomas una actitud pasiva.
  • Baja autoestima: como no decides nada, como tu opinión no es tenida en cuenta, como casi todo lo que dices no es importante, ni inteligente, ni interesante para el otro, el desenlace es que tu amor propio vaya disminuyendo.
  • Inseguridad y miedos: esa bajada de autoestima te lleva a la inseguridad y, por consiguiente, a todo tipo de miedos, sobre qué está bien y mal, qué hacer o no hacer, qué decir o decidir.
  • Sentimientos de tristeza, angustia y/o ansiedad: provocados por la situación en que te encuentras, y a la cual no sabes cómo llegaste desde ese principio de relación de pareja ideal que teníais.
  • Apatía y aburrimiento: la vida se hace rutinaria, sin emociones nuevas, ni desafíos para compartir en la pareja.
  • Vida sexual insatisfactoria: ya no apetece el acercamiento sexual con la pareja porque te encuentras sin motivación ni atracción hacia esa persona que no te valora lo suficiente.
  • Carencia afectiva y/o agobio: sientes soledad, que tu pareja no te puede amar si no te comprende ni tiene en cuenta tus necesidades y deseos. O, por el contrario, está tan encima tuyo todo el tiempo que no te deja ni respirar por ti misma ni un mínimo de espacio para ti.

Como conclusión, una vez que puedas analizar con detenimiento y tranquilidad el estado de tu relación de pareja, y saber si es o no una relación sana que te hace feliz realmente, ya entonces puedes tomar las decisiones o acciones pertinentes para cambiarla, si es necesario.

Piensa que tener una relación de pareja sana, no es fácil. No vivir una relación de pareja tóxica es un desafío que te permitirá ser feliz.

 Psicóloga Claudia Alberto