¿Por qué psico-analizarse?

El objetivo de este artículo es que queden planteados algunos de los aportes desafiantes del Psicoanálisis como teoría del psiquismo y como clínica psicoterapéutica, aunque esta haya sido desarrollada por Sigmund Freud desde principios de 1900, poco se sabe de ella.

 

 

Para ello es necesario remitirse primero a la pregunta, ¿Qué es el Psicoanálisis?

 

El fundador del Psicoanalisis fue Sigmund Freud, médico neurólogo vienés, que con su escrito de 1900, “La interpretación de los sueños”, asienta las bases de la teoría psicoanalítica.

 

 

El propio Freud en un artículo ( 1922, Encyclopedie) define al Psicoanalisis como :

 

Un método para la investigación de los procesos mentales prácticamente inaccesibles de otro modo.

 

Método, además, para el tratamiento de los trastornos neuróticos.

 

 

Si descomponemos el término Psicoanalisis, psico- análisis, obtenemos: análisis de la psiquis. Análisis como fraccionamiento, descomposición de un todo en sus elementos constituyentes y estudio de los mismos y su relación. Similar al trabajo de un químico. El objeto del Psicoanalisis es el estudio del sujeto del inconsciente. Lo revolucionario en Freud, es el sujeto del Inconsciente.

 

 

 

¿Qué significa esto?

 

Que el saber de la conciencia ya no alcanza para dar cuenta de ciertos “hechos” que aparecen en la vida cotidiana y en la clínica. Como son los sueños, los lapsus, los actos fallidos, el chiste y los síntomas.

 

Toda nuestra vida despierta está comandada por el inconsciente, la forma en que nos relacionamos con las cosas, con las palabras, con los otros, siempre está comandado por el Inconsciente, por una serie de marcas que nos constituyen y que nos hacen comportarnos más allá de nuestro querer consciente. Da cuenta de esa imposibilidad de ser dueño y señor absoluto de nuestros actos. Por la vía psíquica, hay siempre un punto en el que algo falla, o falta, vacila el saber de la conciencia.

 

 

El Inconsciente es un saber no sabido y que tiene efectos. La verdad-para el Psicoanalisis- aparece cuando el sujeto puede apropiarse de este saber. La verdad tiene que ver con la sorpresa, con que de pronto alguien diga: “Esto lo sabía y no me había dado cuenta”

 

La verdad del sujeto se relaciona con el deseo inconsciente. El inconsciente es la instancia deseante.

 

 

¿Cómo surge el deseo en el sujeto?

 

A partir del otro, del primer gran Otro, la madre o quien cumpla la función materna simbólicamente.

 

Nuestro deseo como sujetos viene del deseo del Otro, constituye la entrada del humano en una estructura deseante, en un mundo de palabras, incluso antes de nacer. De cómo es esperado, de cómo es nombrado, pensado...deseado. Y este encuentro con el Otro que nos auxilia, porque nacemos prematuramente, inacabados, sin las armas suficientes para autoabastecernos, nos rescata de la muerte. Y al mismo que nos rescata, este objeto -dado por la función materna- está prohibido, allí el destino es desear en tanto hay algo prohibido (Ley prohibición del Incesto). Ese objeto de amor que nos completó en un primer momento, que fue Todo para nosotros, luego se pierde: “Es el paraíso perdido que siempre estamos buscando”

 

Y mejor que haya sido así, porque esto nos da la vida, si nos quedamos en ese primer momento de completud sería la muerte psíquica.

 

En estos primeros años de vida, se estructura psíquicamente el sujeto para el Psicoanálisis. Allí el humano transitará por el Complejo de Edipo y según como lo haga, como sea su historia quedarán huellas, tendencias para sus futuras elecciones de objetos de amor, elecciones de vida.

 

 

Terminando con la respuesta a qué es el Psicoanalisis, diríamos que hasta aquí hicimos un acercamiento a sus postulaciones más generales, de cómo se concibe al ser humano desde lo psíquico. Nos queda pendiente, una segunda parte de la definición, que sería que además es un método psicoterapéutico. Y desde allí lo enlazaremos con la pregunta que nos convoca ¿Por qué psicoanalizarse?

 

Las pacientes que llegaban a Freud padecían de cefaleas, dolores musculares, cegueras, parálisis totales o parciales en piernas o brazos, vómitos reiterados, angustia, etc. Los médicos no le encontraban ninguna causa física y decían que estas mujeres actuaban o exageraban. No se les daba importancia a sus sufrimientos.

 

Freud ¿qué hace?, comienza a escucharlas, a investigar qué teorías tenían sobre sus síntomas y malestares y que asociaciones de ideas lograban. A darle valor a sus palabras, a buscar la causa en ellas. Un saber no sabido. Un saber reprimido, inconsciente.

 

 

¿Por qué una persona va al psicoanalista?

 

Puede ser, por una parte, porque como las pacientes de Freud, padecen de síntomas que en la época actual son un poco diferentes a aquellos. Hoy nos encontramos en la clínica con anorexia, bulimia, diferentes tipos de somatizaciones, fobias de todo tipo, crisis de pánico, ansiedad, depresión, etc. Pero otras personas sin presentar síntomas de este tipo (en el sentido clásico del término), acuden al psicoanalista porque se encuentran en un momento de su vida en que comienzan a interrogarse por su sufrimiento psíquico, por la sensación de vacío, por su soledad, por sus relaciones con otras personas que no funcionan bien (pareja, amigos, familiares, relaciones laborales, etc.) o porque se sienten insatisfechos, algo angustiados.

 

Ahora bien, cuando hablamos de síntomas en Psicoanalisis es totalmente diferente a la definición médica del término. El síntoma es considerado por el psicoanálisis como una formación sustituta de aquel deseo inconsciente que está reprimido y por diferentes vías se las arregló para manifestarse aunque sea a través de algo “sintomático”, pero también puede manifestarse en la vida cotidiana en un sueño, un lapsus, actos fallidos, chiste, etc.

 

El síntoma es una sustitución simbólica que a través de la interpretación analítica, descifrando su sentido, decodificando las condensaciones y desplazamiento que hayan operado en su formación, llegaremos a la causa del mismo.

 

Por ejemplo, voy a comentar sintéticamente un caso de una de mis pacientes, una niña de 10 años de edad que su “síntoma” era que se le caía el cabello a mechones, dejando incluso zonas totalmente blancas en el cuero cabelludo. Los padres llevaron a esta niña por todos los médicos y especialistas que hubiera a su alcance, y ninguno pudo decir demasiado cuál era la causa. Si le recetaron diferentes tipos de cremas, lociones, vitaminas, etc., hasta que alguien la deriva a mi consulta. En la primera entrevista escucho a sus padres sin que la niña esté presente y me comienzan a relatar su “historia familiar”. Resultaba ser aquella niña adoptada pro estos padres, muy amada, cuidada, etc. que luego de varios años sus padres biológicos reclamaban su “devolución”, su tenencia judicialmente. Estaban en pleno juicio y la relación entre las dos parejas era evidentemente muy conflictiva pero además con mucha violencia verbal. En un momento de la entrevista el padre dice, muy eufóricamente, refiriéndose a esta relación: “Nos estamos tirando de los pelos”. Este era el conflicto que reflejaba el síntoma de la niña, era como que ella hablaba a través de este síntoma en su cuerpo. Lo que no podía decirse normalmente, se manifestaba simbólicamente y detrás del síntoma como sustituto del deseo de que esto cesara de una vez...

 

 

Para concluir, es necesario remarcar que el inconsciente no puede hacer otra cosa que desear. Y es importante para nuestra salud mental y física saber “escuchar” ese deseo para reconciliarse con él, y buscar la felicidad, que según Freud, se sintetiza en dos palabras: “amar y producir”.

 

 

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