ESTRUCTURA DE UNA SESION DE PSICOLOGIA

¿En qué consiste?

 

Las pruebas de evaluación psicológica se enmarcan dentro del área del Psicodiagnóstico.

Podemos definirlo, de forma abreviada, como la disciplina científica dedicada al análisis de la individualidad a través de la evaluación de las características psicológicas e intelectuales de una persona por medio de una serie de diversas técnicas psicométricas, entre las cuales se encuentran los llamados Test Mentales, Cuestionarios de Personalidad, Escalas de Inteligencia, etc..

El Psicodiagnóstico como disciplina de la Psicología científica que es, se nutre de los estudios, investigaciones y hallazgos de las distintas áreas de la Psicología .

Todos los métodos de evaluación psicológica que se aplican cumplen los requisitos fundamentales de fiabilidad y validez.

 

La evaluación psicológica, además de presentar garantías científicas, está también sujeta a principios éticos, establecidos por la Sociedad Española de Psicología, semejantes a los establecidos por la Asociación Americana de Psicología.

De estos principios deontológicos, destacamos los siguiente: "El material psicodiagnóstico acreditado como "material psicológico" debe ser de uso reservado para los profesionales que tengan la preparación adecuada y hayan aceptado las obligaciones que lleve consigo su uso. El psicólogo debe de delimitar con precisión el alcance y las implicaciones de todo lo que maneja y describe, así como guardar absoluta confidencialidad de todos los datos relacionados con el resultado de la evaluación psicológica."

 

 

 

 

 

Fases:

 

 

a) Formulación y evaluación del problema.

El objetivo de esta primera fase se centra en especificar el tipo de problema que presenta la persona que solicita ayuda profesional y obtener la mayor información posible por medio de un análisis funcional de dicho problema y todo lo que pueda estar relacionado con el mismo.

 

b) Formulación de hipótesis (diagnóstico).

En base a los datos y a toda la información recogida en la primera fase, se inducen una serie de hipótesis explicativas sobre el caso, informando a la persona que presenta el problema de todos nuestros supuestos y el plan de actuación o tratamiento que vamos a realizar.

 

c) Tratamiento.

En esta fase los objetivos fundamentales son: el establecimiento de metas terapéuticas o de cambio, así como la selección del programa de tratamiento y la aplicación de dicho tratamiento.

 

d) Valoración de los resultados.

Esta fase implica, básicamente, la comprobación del logro de las metas de cambio propuestas en la fase anterior.

 

e) Seguimiento.

El seguimiento implica una nueva valoración del tratamiento transcurrido un tiempo determinado desde su aplicación; es decir, la comprobación de si se mantienen los resultados del tratamiento, para lo cual será necesario un nuevo contacto entre terapeuta y paciente. El tiempo transcurrido para realizar el seguimiento, estará en función del tipo de problema. Por lo general, se realiza en un intervalo de tres, seis meses, e incluso un año.

 

Psicóloga Claudia Alberto F.

 

 Psicologaonline.es

Fases:

 

 

a) Formulación y evaluación del problema.

El objetivo de esta primera fase se centra en especificar el tipo de problema que presenta la persona que solicita ayuda profesional y obtener la mayor información posible por medio de un análisis funcional de dicho problema y todo lo que pueda estar relacionado con el mismo.

 

b) Formulación de hipótesis (diagnóstico).

En base a los datos y a toda la información recogida en la primera fase, se inducen una serie de hipótesis explicativas sobre el caso, informando a la persona que presenta el problema de todos nuestros supuestos y el plan de actuación o tratamiento que vamos a realizar.

 

c) Tratamiento.

En esta fase los objetivos fundamentales son: el establecimiento de metas terapéuticas o de cambio, así como la selección del programa de tratamiento y la aplicación de dicho tratamiento.

 

d) Valoración de los resultados.

Esta fase implica, básicamente, la comprobación del logro de las metas de cambio propuestas en la fase anterior.

 

e) Seguimiento.

El seguimiento implica una nueva valoración del tratamiento transcurrido un tiempo determinado desde su aplicación; es decir, la comprobación de si se mantienen los resultados del tratamiento, para lo cual será necesario un nuevo contacto entre terapeuta y paciente. El tiempo transcurrido para realizar el seguimiento, estará en función del tipo de problema. Por lo general, se realiza en un intervalo de tres, seis meses, e incluso un año.

 

 

Psicóloga Claudia Alberto F.

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